Patria, Fernando Aramburu: resumen por capítulos

Capítulo 1: Tacones sobre el parqué

Bittori mira furtivamente desde la ventana de su casa de Donostia como su hija Nerea entra al taxi que le va llevar con su marido al aeropuerto para un viaje a Londres. Maldice que su hija se haya casado con ese hombre que no la quiere, Piensa en su difunto marido Txato, cuando tras la boda de la hija tuvo un mal presentimiento sobre el marido.

Momentos antes Nerea y Quique se han despedido de su piso. Quique, el marido de Nerea, desagradable, sale antes. Nerea, esquiva y contestona, aguanta estoicamente los dardos de su madre hacia Quique. Nerea dice que acompañar al marido en un viaje a Londres es un ultimo intento de salvar el matrimonio. No tienen hijos, Nerea quiere adoptar, pero su marido es absolutamente reacio a la idea. Madre e hija se despiden rápido y algo friamente.

Capítulo 2: Octubre benigno

Es octubre. Bittori ha ido a misa, aunque no es creyente  y menos aun practicante desde el asesinato de su marido. Si va a misa, es por ver a gente y  no sentirse sola. Oye las palabras del sacerdote y niega una y otra vez lo que aquel afirma. Sale de la iglesia y una voz la interpela. Una vecina, aque le da la noticia de que ETA ha anunciado un cese el fuego definitivo. No siente nada, no tiene verdaderos motivos para alegrarse en lo que a ella respecta. Se despide friamente de la vecina. Llega a casa, silenciosamente., conoce lya a noticia y quiere pasar desapercibida. Ikatza, el gato, hecho un ovillo. La llama el hijo, Xabier,  médico, que le comunica de nuevo la noticia del día. Enciende el televisor y ve a los miembros de ETA haciendo su anuncio. Se le hace insoportable. Mañana irá al cementerio, tendrá que contarle a Txato la noticia.

Capítulo 3: Con el Txato en Polloe

Va en bus al cementerio de Polloe. Viste de negro, al menos para ir al cementerio. Sus hijos le empujaron a que llevara el luto habitualmente. En la lápida del Txato, aparece su nombre pero no el mote. Sus hijos pretendieron que ni siquiera apareciese la fecha de su asesinato, para evitar posibles vandalismos en la tumba, pero ella se negó. Sería matarle dos veces. Se sienta en la tumba y empieza a hablar figuradamente a su marido, a veces con el pensamiento y a veces incluso musitando las palabras.  Le cuenta lo del viaje a Londres, criticando a su hija, pero sabe que para el Txato su hija Nerea era especial. Y le cuenta lo del cese el fuego, y su decisión firme. Va a ir a la casa del pueblo. Quiere estar entre los que lo mataron, aunque el autor material esté en la cárcel. Lo tiene que hacer.

Capítulo 4: En casa de esos

Miren está haciendo la cena. Su hija Arantxa está con ella, paralítica y madre de dos niños. Oye la noticia del cese el fuego. No recibe la noticia con buenos ojos, todavía hay que liberar a Euskal Herria. Joxian el marido llega del bar Pagoeta de echar la partida con los amigos. Algo borracho. Entre los dos acuestan a Arantxa. Joxian le cuenta a Miren que han vuelto "esos", que ha visto luz en su casa. Miren hace un comentario despectivo.

Capítulo 5: Mudanza a oscuras

Despues de matar al Txato, Bittori fue unos dias a Donostia. Quería evitar las miradas de los vecinos y las pintadas contra su difunto marido. El piso lo compro su marido pocos meses antes de morir. Los hijos no querían que volviera para nada al pueblo y Xabier y un amigo le fueron trayendo muebles y enseres en la furgoneta de este último, hasta que un día unos jóvenes del pueblo les abuchearon y amenazaron. El amigo no quiso volver y Xabier lo entendió. Pasó el tiempo y los hijos quisieron que la madre no volviera para nada al pueblo. Le pidieron la llave pero ella se hizo una copia. Querían vender la casa del pueblo pero Bittori se negó en redondo. Siguió yendo al pueblo, en dias lluviosos y por calles solitarias, para no encontrarse con nadie. Era su pueblo y el del Txato, pero lo enterraron en Donostia. Para evitar vandalismo en su tumba. Y Bittori les reprochó a sus hijos que en lugar de enterrar a su padre, parecía que lo estaban escondiendo.

Capítulo 6: Txato, entzun

Bittori va en autobus al pueblo. Dos mujeres que van en el mismo autobús la reconocen y cuchichean. Se baja en el polígono para que nadie la vea. Recorre el camino hacia el pueblo mientras las calles le traen recuerdos, recuerdos que la golpean. Pasa delante del bar Pagoeta, donde un grupo de hombres se calla cuando pasa. Llega a su casa, fuera en la pared, una pintada "Txato, entzun (oye), pim, pam pum". Entra en casa y le vienen las discusiones con su hijo y con su hija, sobre el esfuerzo que deben hacer todos. No puede con esa forma de pensar. Va de aqui para allá en casa. Ve a su Txato en una foto y le habla como si estuviera vivo, qué quiere para cenar. Abre la persiana a medias y enciende la luz. Sabe que vendrá. Y efectivamente, tras las rendijas de la persiana, finalmente llega Miren, que solo verifica que la luz está encendida, y se va enseguida. Bittori piensa que se conserva bien.

Capítulo 7: Piedras en la mochila

Joxian, el marido de Miren, mete su bici en la cocina, entre los reproches de Miren, para ponerla a punto. Lleva Miren dos noches sin dormir a causa de la vuelta de Bittori. Le comenta a Joxian lo difícil que les hapuesto la vida su hijo, y Joxian le reprocha a suvez lo blanda que se ha puesta, tan abertzale ella, incluso en las visitas a su hijo en la cárcel. Have veinte años que el hijo empezó a mertse ne lios, lo veian en los posters de su habitación y sobre todo cuando lo vienro Bittori y ella en Donostia metido en la kale borroka. Y es que Bittori y Miren eran íntimas amigas, casi se meten a monjas las dos, hasta que aparecieron Joxian y el Txato. Se casaron las dos con pocas semanas de diferencia: Miren y Joxian en una modesta sidería, Bittori y el Txato en un restaurante de postín, y es que el Txato hacía dinero en una empresa de transportes. El día que estaban en Donostia habian pegado fuego a un bus en el bulevard. Los ertzainas estaban apostados en la entrada a la parte vieja frente a los jóvenes. Y de pronto ahí vieron a Joxe Mari, el hijo de Miren, con una mochila de la que sus amigos sacaban piedras para tirarselas a los ertzainas.

Capítulo 8: Un lejano episodio

en proceso