Resumen: Zalacaín el Aventurero, Pío Baroja

Zalacaín el Aventurero, Pío Baroja (resumen)

Prólogo: Cómo era la villa de Urbía en el siglo XIX

Una muralla rodea a la villa de Urbía. Dentro de ella las casas decrépitas se agrupan en torno a dos calles en cuesta que se unen en una plaza, a los pies de una colina donde se alza un castillo. Es la parte vieja o lo que allí llamna la calle. Mas allá de las murallas hay una parte nueva, más limpia, donde encuentra la casa de Ohando. La vida es tranquila en Urbía y el mayor acontecimento es la misa de domingo, y el domingo por la tarde la música del pito y tamboril.

LIBRO PRIMERO: LA INFANCIA DE ZALACAIN

Capítulo I: Como vivió y se educó Martín Zalacaín

En lo que hoy es un viejo caserío en ruinas nació Martín Zalacaín, a unos pasos de la villa de Urbía, pero fuera de ella. Sus padres eran oscuros labradores. Muerto el padre, la madre se hizo cargo de Martín y su hermana pequeña Ignacia. A diferencia de sus padres, Zalacaín no es un chico oscuro y tímido, sino audaz y temerario. No va a la escuela, no le interesa en absoluto y además no es amigo de los chicos que van a ella, que lo consideran un adrajoso que además no es del pueblo.  Mas bién, los odia, y asi llega a capitanear las batallas a pedradas de los chavales de extramuros (fuera de la muralla) contra los chavales de la villa. Al no ir a la escuela, vagabundea todo el día por el pueblo, que conoce a la perfección, sabiendo además donde procurarse de todo lo que necesitaba para comer. Un día se encuentra con Carlos Ohando, el hijo de los Ohando, dueño del caserío donde vive Martín, y aquel le llama ladrón de peras. Indignado, Martín arremete contra el, y se enzarzan en una pelea de la que Martín sale victorioso, aunque al final un hombre les tiene que separar. La madre de Zalacaín trata infructuosamente de que Martín pida perdón, y finalmente es ella la que tiene que dar excusas. A partir de ahí, mirará a Martín con disgusto y resignación.

Capítulo II: Donde se habla del viejo cínico Miguel de Tellagorri

La madre de Martín solía mandarle a por sidra a la taberna de Arcale, donde solía estar el viejo Tellagorri, su tío abuelo. Le avisaba de que no hablara con él. La tabarna es su centro de operaciones. Vivía de variados trabajos y trapicheos, capaz de pegar un tiro a quien se le pusiera por delante, pero en el fondo buen amigo. Tellagorri tiene un perro de nombre Marqués, de carácter independiente como su dueño. Tenía un huerto por donde la muralla, desde el que aprovechada para robar en el resto de huertas. Los chicos del pueblo se burlan cariñosamente de él con una canción en la que le llaman bebedor. Odia a los curas y más que a ellos respeta a los perros. Tellagorri se convierte el protector de Martín despues de saber que le dió una paliza a Carlos Ohando y le enseña toda sus sabiduría, todos los rincones del pueblo  y alrededores, com procurarse truchas del río Ibaya que atraviesa el pueblo. Le hace nadar con valentía en el río y correr por los montes. Varias noches le lleva al cementerio y le pide que espere ahí un momento. Pasado un largo tiempo volvía Tellagorri, preguntando si habñia pasado miedo, Martín, que no, y Tellagorri alaba su firmeza.

Capítulo III: La reunión de la posada de Arcale

La taberna y posada de Arcale era lugar de reunión de algunos campesinos y vecinos de la calle. El patrón de la taberna, tambiñen de nombre Arcale, es un hombre gordo y activo, vivo para los negocios, y que anda simepre chillando a los demás.

La tertulia habitual en la taberna era entre Tellagorri y Pichía, dos personajes totalmente diferentes. Tellagorri, flaco, pobre, siempre vestido de oscuro y liberal; Pichía, gordo, rico, siempre de claro y carlista. Aún así son buenos amigos. La crítica al clero es frecuente en Tellagorri, y Pichía le deja decir, aún siendo el traidcionalista. Sus tertulias son por lo demás graciosas, además de cambiar los dos la p por la f, como se suele hacer en vascuence, Tellagorri tiene una gracia natural en todo lo que dice, cuando pasa una buena moza por delante de la taberna por ejemplo, y eso sin parecer nunca ordinario. Tambiénm es hombre de refranes y canciones, a menudo de temas políticos, sobre el conflicto entre carlistas y liberales.

Capítulo IV: Que se refiere a la noble casa de Ohando

La casa de Ohando se encuentra en la entrada del pueblo nuevo, al lado de la carretera, y por tanto  fuera de las murallas. Los Ohando fueron los únicos nobles durante mucho tiempo, pero sus riquezas disminuyeron y la llegada de otras familias ricas les dejo en un segundo nivel. Aún así, viven en una espléndida casa, con escudo de la familia, y con jardines y caseríos y tierras alrededor.

La familia Ohando se compone de Ägueda, la madre, mujer de débil y obsesivo carácter, y de sus hijos Carlos y Catalina. Carlos odia con todas sus fuerzas a Martín, sobre todo despuñes de la paliza recibida. Catalina, en cambio, es una niña alegre y bonita, todas las niñas del pueblo quieren andar con ella. A pesar de los comentarios de la madre, y de que Carlos le ha dicho que no hable con Martín, Catalina se encuentra a veces con Martín en los confines de los jardines de casa y habla con el despreocupadamente, aunque le parezca algo loco.

Catalina suele ir al cementerio los sábados con otras niñas a limpiar las lápidas y poner flores. Marín y Tellagorri observan la escena, y Tellagorri dice le dice a Martín, que se casará con ella, si no es tonto.

Capítulo V: De cómo murió Martín López de Zalacaín, en 1412

Fermin Soraberri, durante años secretario del ayuntamiento, contador de historias y a la vez olvidadizo, ve a Tellagorri con Martin y le pregunta por su nombre. Sorabilla dice que debe ser descendiente de una familia de hidalgos que ya en la Edad Media estuvo enemistada con los Ohando. Quedan para otro dia en su casa, y lee la crónica de lo sucedido a Tellagorri en su casa. Los Zalacain mataron al llamado señor de San Pedro de Ohando, en una lucha por quien era mas, y posteriormente casaron a la hija de este con Martin Lopez de Zalacain. Para vengar la muerte de su tio, un sobrino de San Pedro desafia a Martin, pero durante el desafio se le prepara una trampa y un amigo de San Pedro hirie con una flecha de muerte a Martin. Concluida la crónica, Tellagorri asiente y dice que los Ohando siempre han sido gente falsa.

Capítulo VI: De como llegaron unos titiriteros y de lo que sucedió despues

Una caravana de titiriteros llega a Urbía, con fieras, domador y saltimbanquis. Martín siente una gran curiosidad por el grupo. En este, el domador es especialmente repulsivo, y en general todos son pobres y desgraciados. Participan en el espectáculo unas fieras, un oso y un león. Montan el espectáculo, y el jefe, un viejo del grupo, llama a los vecinos con un cuerno, recorre con su tropa el pueblo y dan noticia del espectáculo. Martín logra ver el espectáculo por una rendija pero enseguida se le acerca una niña del circo, que le deja entar si Martín le trae las cerezas que le ha prometido. Se llama Linda. Dentro del circo, Martín ve el espectáculo de los perros que atacan al oso, que está atado. Martin le echa en cara al domador como trata al oso, y concluido el espectáculo va directo a el, Martin se escapa, pero al final lo paga con Linda, sabiendo que ha sido ella quien lo ha metido. Linda dice que lo metió a cambio de cerezas, tras lo cual el domador se tranquiliza y dice que le dejará entrar cuantas veces quiera. Un dia, Martín fue con su madre a ver el espectáculo del león y la mujer en una jaula. Como el león no obedece, pega al león pero este consigue desde la jaula herirle de gravedad. Alguien dispara al león y el público sale despavorido, provocando algunos heridos, entre ellos a la madre de Martín, que fallece a los pocos dias.

Capítulo VII: Como Tellagorri supo proteger a los suyos

Tellagorri se hace cargo de los huerfanos Martín e Ignacia. La señora de Ohando ve la adopción con malos ojos, opina que los niños deben tener una educación acorde a las buenas costumbres. Tanto Ignacia como Martín, ya con 16 años, entran a trabajar para Arcale, Ignacia de niñera en la posada, y Martín de cochero en la diligencia. Martín trae telas y otros objetos para Catalina y su madre desde Francia. Ya habla francés, viste bien, es un buen jugador de pelota. En Irati les acometen unos jabalíes y a golpes Zalacaín mata dos de ellos. En el pueblo es recibido como un héroe. En las celebraciones, Tellagorri bebe demasiado y se pone malo, enfermo aún sigue bebiendo, pese a la recomendacion de los médicos. Agonizante, recomienda a Martín que se dedique al comercio, le dice para ello donde tiene unas monedas de oro, le dice que se case con Catalina de Ohando, que a su hijo le de su mismo nombre, Miguel, que vigile a Ignacia y la lleve a Ohando. Termina diciéndo: firmes.

Capítulo VIII: Como aumentó el odio entre martín Zalacaín y Carlos Ohando

Martín suele visitar a su hermana coqueta a Ohando, y de paso visita a Catalina y su madre Águeda. Carlos Ohando llega de la universidad de Oñate, y Martín deja de hacer visitas, claro. El odio lleva a Carlos y sus amigos a organizar un desafío de pelota entre el llamado Cacho, pelotari pequeño y furioso, y Zalacaín, con juego más tranquilo. Juegan a parejas, cada uno con un zaguero. Se apuesta mucho dinero. Comienzan ganando el Cacho y su compañero, pero Zalacaín y su compañero Bautista Urbide dan la vuelta al partido y ganan. Carlos Ohando le propone un desafío individual, no por parejas, con Cacho, pero Martín se niega.

Una criada de Ohando informa a Martín que su hermana Ignacia coquetea con Carlos de Ohando. Martín se enfurece pero logra controlarse y propone a Bautista casarse con su hermana. Bautista acepta y Martín se lo propone a Ignacia, diciéndole que Carlos solo la quiere para deshonrarla a ella y a él mismo. Martín le promete un buen dinero si se casa con su amigo. En un baile se juntan Ignacia y Bautista, y Carlos ofendido la insulta. Ignacia se da cuenta de la falsedad de Carlos y se casa con Bautista, y van a vivir a Zaro, un pueblo del País Vasco francés.

Capítulo IX: Como intentó vengarse Carlos de Martín Zalacaín

Carlos de Ohando no podía soportar la humillación que supuso para él el desprecio de Ignacia, tanto más cuanto Ignacia pertenecía a una clase inferior. Su odio se hizo más fuerte aún contra Martín. Una noche vió como Martín se veía a escondidas con su hermana en el jardín de casa. Enfermo de cólera, ve en ello una excusa para atentar contra Martín. Durante la siguiente visita nocturna, dispara a Martín pero este logra escapar herido. Furioso, cuenta lo sucedido a doña Agueda. Catalina y Carlos se enemistan definitivamente, y la madre vuelve a enviar a Carlos a Oñate, mientras vigila a su hija.

LIBRO SEGUNDO: ANDANZAS Y CORRERIAS

Capitulo I: En el que se habla de los preludios de la última guerra carlista

Le va bien en la vida a Martín. Ademas de su talento natural, tiene también suerte. Se dedica ahora al contrabando, trayendo caballos de Francia. Le ayuda Capistun el Americano, un gascón, y utilizan a veces para descansar la casa de Bautista. Conocen a la perfección los pasos y caminos fronterizos, y dismulan con pericia las mercancías. Sus andanzas son peligrosas, pero Martín se mantiene siempre audaz y firme, como le dijo Tellagorri, pero a la vez prudente.

Empieza a simpatizar con el liberalismo, la ideología opuesta al carlismo, que Martín considera atrasado y fanático. A pesar de ello, sus productos de contrabando son sobre todo para los carlistas, que van preparandose para la guerra, como se ve en las canciones de moda en los pueblos. Un día llega a Vera para visitar a Catalina, que tenía alli una casa alquilada con su madre, y sus amigos Capistun y Bautista ven a Don Carlos, el pretendiente al trono. La guerra ha empezado.

Capitulo II: Como Martín, Bautista y Capistun pasaron una noche en el monte

Una noche de invierno, cargadas las mulas con fardos, los tres amigos se ven obligados a parar en una borda abandonada en el monte Larrun. Hablan de la guerra: los liberales estan mal organizados, y los carlistas avanzan. Enumeran la lista de amigos aliados con los carlistas, vascos, que prefieren lo viejo a lo nuevo. También hay muchos franceses que apoyan a don Carlos. Capistun añora la paz, pero Martín y Bautista prefieren la guerra, porque aman la acción y tienen alma de héroes. Capistun replica que quieren la guerra para robar y hacer negocio. Capistun comienza a cantar canciones en gascón, y Bautista sigue en euskera. Al amanecer llegan a Vera, y se enteran de que ha entrado la partida del cura Santa Cruz. Martín visita a Catalina, que le dice que su madre está muy enferma, que su hermano se ha unido a los carlistas y a que a ella la van a ingresar en un convento. La madre oye sus voces y Martín tiene que despedirse precipitadamente. En Vera, ve que a Bautista le han obligado bajo amenazas a unirse a la partida del cura. Martín piensa en defenderle, pero como se ve rodeado por carlistas, comunica a Bautista en euskera que lo mejor es unirse, y asi se lo comunican a los carlistas, a los que dicen que son franceses. El jefe es Luschía, un aldeano. Traen a dos presuntos traidores, a los que castigan a golpen sin piedad delante de Martín.

Capítulo III: De algunos hombres decididos que formaban parte de la partida del Cura

Luschía da la orden de marchar hacia Gipuzkoa. Lleva a Bautista y Martín separados en dos grupos, porque no se fía del todo de ellos. Luschía es alto y enjuto, jovial, pero ya ha demostrado su crueldad con los prisioneros. Sus lugartenientes son Praschcu, Belcha y el Corneta de Lasala: Praschcu, mocetón comilón y bebedor, Belcha, pequeño y moreno, Corneta de Lasala, capataz que usaba la corneta para dar ordenes. En dos dias, llegan a Andoain, donde son presentados al Cura, que está con un cabecilla llamado el Jabonero, alojado en una venta. El Cura no hace caso a sus saludos, está leyendo. Todo está preparado para infundir miedo a Martín y Bautista. El Cura va con boina negra, tiene un aspecto siniestro. Formó la partida despues de lograr huir cuando iban a prenderle. El Cura les interroga al final, quienes son, de donde vienen, y para quien trabajan. Martín responde que trabajan para los carlistas y que traian armas, que tienen escondidas. Finalmente, el Jabonero, hombre amable, les acompaña y les lleva a comer. Mientras comen llega un vendedor de canciones, de nombre Ipintza el loco, con el que se divierten un rato, riéndose de él y de sus canciones. Otro comensal, Dantchari el Estudiante empieza a echar versos con Bautista, en competición. Finalmente cantan una canción de Vilinch a dúo, comprada a Ipintza. Van a acostarse, y Martín avisa a Bautista que tienen que escaparse a la menor oportunidad.

Capítulo IV: Historia casi inverosímil de Joshé Cracasch

Los dias siguientes llueve y permanecen alrededor de la venta. Conocen a un muchacho triste de Tolosa, de nombre José Cacochipi, conocido con el apodo de Cracasch (Manchas, en euskera). Dantchari el Estudiante les cuenta su historia. Cuenta que ha sido un chico desde siempre aficionado a la música, y tan centrado estaba en ella, que iba siempre sucio, y de ahñi el apodo. Un señor rico de Tolosa le contrató com profesor de música para su hijo, y de ahñi conoca tambiñen a su hija de la que se enamora. Pero es muy torpe en las relaciones, y hace continuamente comentarios indiscretos. En la casa empiezan a poner caras serias por su actitud ridícula (que Dantchari cuenta con todo lujo de detalles, y que no dejan de tener gracia) y Cracasch resuelve disfrazarse de muijer delante de ellos a la salida de misa, tras lo cual el padre prescinde definitivamente de sus clases. Sigue enamorado de su hija. En Tolosa todos se ríen de él. Un día, para burlarse de él, un jovén del pueblo escribe en nombre de Cracasch una carta a su enamorada, sin su permiso. La chica no cae en el engaño, se compadece de Cracasch y le dice que pase por su casa para hablar. Así lo hace Cracasch pero este se queda casi mudo delante de la chica. Triste, sale de Tolosa andando por los pueblos aledaños hasta que se encuentra con la partida del Cura, que le obliga a unirse a ellos.

Capítulo V: Cómo la partida del Cura detuvo la diligencia cerca de Andoaín

Los carlistas deciden parar la diligencia que va de San Sebastián a Tolosa. Se dispersan en el camino para vigilar la llegada de la diligencia. Controlan a Martín y Bautista , porque no se fían de ellos. En la diligencia van entre otros un cura y una señorita joven con su madre, y un francés. Les hacen bajar de malas maneras. Las mujeres tienen miedo. Martín dice a Bautista que se prepare porque van a escapar. El francés les oye y les va ayudar. Golpean a sus vigilantes, les quitan las armas. Salen corriendo, con las mujeres, el francés y José Cracasch. Cracasch, y luego Bautista porque no se fían de él, van a Hernani a pedir ayuda. La señorita, el francés y Martín hacen frente con las armas a los carlistas y les hacen retroceder, tras herir a algunos de ellos.  Aprovechan para salir corriendo, con la madre de la hija. Se acercan de nuevo los carlistas y les van rodeando, les gritan que se rindan. Martín se niega y es herido en una pierna, se desmaya. Una compañia de miqueletes llega de Hernani y hace retroceder a los carlistas.

Capítulo VI: Cómo cuidó la señorita de Briones a Martín Zalacaín

EN PROCESO

Personajes

  • Bautista Urbide, panadero de oficio, amigo de Martín. Ganan a el Cacho y su pareja en pelota. Se casa con Ignacia, hermana de Martín.